Mediateca /

« Volver

Entrevista /
Mark Jarzombek

23 de abril de 2009

Panel de sostenibilidad 

Después de haber conversado con Mark Jarzombek, profesor de Historia y de Arquitectura en el MIT, sobre su trabajo y forma de entender los problemas del presente, que incluye nuestra manera de percibir la naturaleza, Mark desarrolló su argumento en la conferencia a continuación: reconocer nuestro modo de vida como insostenible. En vez de buscar una solución “sostenible” que quizás nunca íbamos a llegar, tendríamos que aprender mecanismos para afrontar una vida insostenible, una ciudad sin agua o un terreno no apto para vegetación. Es decir, “en lugar de proyectar una arquitectura ‘verde’ sería más interesante prepararnos para el desastre.” La sostenibilidad no trata de saber todo sobre el calentamiento de la Tierra sino de “realidades desconocidas”.

- Antes de tratar temas diferentes de sostenibilidad, sería interesante conocer el argumento de tu libro Psychologizing of Modernity: Art, Architecture and History (1999). ¿Cuáles fueron los temas planteados en el libro?

Este libro fue fundamentalmente una crítica de la relación entre la psicología y la modernidad. Quería entender cómo la psicología infiltraba nuestra manera de ver el mundo y muchas veces sin que nosotros entendiésemos cómo surgió. La historia de la psicología siempre hará énfasis en los grandes científicos y sus atribuciones, pero no en la subjetividad como tal. Mi argumento fue: si quitamos lo que la disciplina de la psicología nos ordena tratar, - la historia de la disciplina y cómo ha mejorado con el tiempo - lo que tenemos es un potaje de teorías, pop-teorías y opiniones, particularmente en el arte, en pintura y en la arquitectura. La gente utiliza fácilmente términos que vienen de la psicología, muchas veces sin entender de dónde vienen.

El punto de partida fue entender la relación entre la disciplina dura, la ciencia si quieres, y el discurso blando. Quería escribir la historia del segundo y no la historia del primero. Por lo tanto quería utilizar la palabra “psychologizing” (psicologizando)”. Esta palabra muestra la activación de la psicología dentro el marco de la modernidad. La psicología afecta no sólo el hecho de considerarnos como sujetos, pero también, cómo entendemos objetividad porque, si pensamos que la objetividad es neutra e intemporal, no es cierto. Entonces, la psicología afecta igualmente la objetividad y la subjetividad. El libro intentaba demostrar esta argumentación.

- Esta prestación incluiría términos como “conciencia” y “subconciencia”, palabras que utilizamos libremente en el discurso arquitectónico y del arte.

Sí, yo tenía mucho interés en pop-psicología. Por ejemplo, los periódicos dicen qué tipo de corbata tengo que ponerme. Qué tipo de zapatos ponerme y qué ropa… Esto es una forma de pop-psicología. Hay, por supuesto, también psicología científica, psicología Gestalt… Esto se discute dentro el campo del arte, etc. De este modo, la psicología tiene un perfil de alta-cultura y de baja-cultura. Y tiene un impacto profundo sobre el arte. El libro intentó averiguar esto: cómo ha impactado la teoría de arte y de la arquitectura, y cómo este impacto ha dado forma a cómo entendemos la modernidad.

- Utilizas la palabra “modernidad” pero este término tiene ciertas connotaciones o significados pre-establecidos del periodo del Movimiento Moderno. Cuando hablas con los ciudadanos en general, ellos entienden el concepto en una manera muy diferente.

¿Cómo defines, o dónde sitúas, el concepto de la modernidad? ¿Cómo lo defiendes en tu investigación? ¿Pertenece al pasado o tiene espacio en el presente?

¡Oh, seguro! ¡La modernidad no ha terminado!

No cabe duda que existe “lo Moderno” con la M mayúscula, que es el Movimiento Moderno: Le Corbusier, Gropius, etc. Y hay modernidad, con la m minúscula y el sufijo –idad, que básicamente tiene que ver con el principio de la disrupción. La disrupción que toma lugar, por ejemplo, con la industrialización, cambios de la propiedad del terreno, cambios en los sistemas políticos, etc. En este sentido, la modernidad es principalmente un problema de habitar el espacio de disrupción, que hacemos todos. Lo hacemos todos los días de nuestras vidas. Cada vez que pedimos un café. Esto es modernidad. Ya no importa donde vives. Todos vivimos, de una manera u otra, en el contexto de modernidad. ¿Qué hacemos con esto? ¿cómo lo traducimos? ¿qué tipos de argumentos utilizamos? ¿con o contra?, es la cuestión. Pero, sin duda, la modernidad no ha terminado y, probablemente, no terminará en mucho tiempo.

- Tu respuesta dirige nuestra atención al arquitecto hoy en día. Estamos aquí en el Panel de la Sostenibilidad para tratar problemas “modernos”, que afecta nuestra ambiente, e intentar encontrar significados para la “sostenibilidad” y soluciones ecológicas. Dentro de este contexto ¿Cuál sería el papel tomado por el arquitecto para seguir?

Esta es una pregunta muy grande. Podría contestar de varias maneras. Primero, me gustaría pensar que hay un espacio optimista para entender el arquitecto, en particular porque el arquitecto tiene la capacidad de navegar - culturalmente y relativamente libre - entre la industria, el negocio, las ciencias y el arte.

Esto ofrece a la arquitectura un cierto poder en el mundo cultural.

Por otro lado, yo diría que desde el principio del siglo XIX, no hemos entendido bien el papel del arquitecto. Han pasado doscientos años en los que hemos tenido arquitectos creando organismos extraordinarios y enseñándonos la capacidad que la arquitectura tiene para la sociedad. Pero, al mismo tiempo, estamos muy nerviosos sobre lo que los arquitectos representan. Esto significa que les rechazamos la autoridad que damos a otros tipos de actividades: en el gobierno, en los negocios, o en la pericia de la cultura de la tecnología.

La arquitectura nunca ha sido considerada íntegramente como arte. Ni es completamente tecnología, ni es íntegramente ciencia. No es plenamente esto ni lo otro. La arquitectura vive con la sombra de su incertidumbre disciplinaria y teorética. Podemos entender cómo actúa pero al mismo tiempo, vemos el otro lado donde la arquitectura parece siempre algo menor a lo que esperamos.

Entonces, muchas personas lo pueden observar y decir: “Esto no es la dirección a seguir porque necesitamos respuestas concretas.” Quizás los arquitectos no nos van a dar respuestas concretas.

Mi argumento esta noche va a ser: premiar respuestas imprecisas a nuestros problemas. En parte, porque en los últimos diez años, la sostenibilidad ha sido un tema “hot-bottom” que ha hecho que los arquitectos se concentren en respuestas concretas. “Podemos resolverlo en esta manera.” “Podríamos hacerlo mejor así.” Creo que no es una aproximación correcta y, de hecho, es algo peligrosa porque así nos hacemos resolvedores-de-problemas. Tendríamos que ser creadores-de-preguntas. Tendríamos que cuestionar las preguntas y proyectar alrededor de la pregunta y no de la solución. Si nos limitamos al nivel de resolver problemas dejamos de ser realmente arquitectos.

Me fascina la ambigüedad de la arquitectura dentro de la cultura y creo que tenderíamos que celebrar esta ambigüedad, hoy en particular.

- Los expertos que han venido aquí al Panel de Sostenibilidad (invitados del campo del periodismo, sociología, biología, arquitectura) en los últimos meses han insistido en que no existen soluciones reales todavía. No somos lo suficientemente listos aún, aunque no deberíamos tener miedo de proponer o de fracasar. Es un tema complejo, incluso para los políticos. Ellos tienen que apoyar algo que ni sabes si va a funcionar.

¿Este desafío es un debate en los Estados Unidos o, se enfoca más en proyectos concretos y proposiciones, construidos o no?

¿Tienes la impresión de que el debate sea diferente en Europa y en América?

En cierta manera sí, porque en este juego Europa está delante de todos. Quiero decir, vosotros sois los mejores… ¡hasta ahora! Los profesores utilizan ejemplos europeos continuamente. Pero, esto no tiene necesariamente que significar que Europa tenga la respuesta. Durante los últimos diez años, Europa ha dirigido el camino de cómo comprometer la cuestión de la sostenibilidad al nivel de gobierno y arquitectónico, atrayendo los ciudadanos dentro el asunto. Pero, en Europa, el mandato de empezar con un Masterplan y regulaciones ha diminuido la capacidad de replantear la pregunta. Ha derivado en un énfasis por resolver problemas y crear regulaciones que disciplina nuestro comportamiento de una u otra manera.

Mi reto es que hay cierto peligro en la suposición que “casi estamos ahí.” Es difícil cortarnos de este mundo micro-regulatorio. Estamos construyendo mejores eco-edificios, mejores mecanismos de tratamiento del agua, mejor esto y mejor el otro. Y, por lo tanto, hemos terminado. Entonces, ¿estaríamos viviendo en un mundo “sostenible”? Yo creo que es un problema serio. ¿Funcionaría en África, Asia o en América del sur? Absolutamente no, simplemente no funcionaría. La verdad es que la Sostenibilidad es una ilusión y en cierta manera Euro-céntrica. Históricamente, hemos vivido en un mundo insostenible durante miles de años y esto significa que tenderíamos proyectar arquitectura no hacia la ilusión de “Sostenibilidad” sino dentro de los medios – y el realismo – de nuestra insostenibilidad. En Boston, el ayuntamiento va a aprobar leyes que afirman que en el año 2050, Boston será “sostenible”. Es como ordenar que el agua corra hacia arriba.

- ¿Se están preparando para esta fecha, desde las raíces?

Mi argumento es doble. Por una parte, vamos allá. Debemos mejorar nuestra huella de carbono, etc. Pero, por otro lado, es absurdo pensar que hayamos terminado en veinte años. Sostenibilidad implica que estamos cerca de crear un equilibrio cultural-civilizacional que durará eternamente. En lugar de construir hacia esta ficción, deberíamos construir conscientemente desde hecho histórico que la insostenibilidad está tras nosotros. El año 1985 fue cuando la UNESCO reclamó oficialmente que vivimos en un mundo insostenible. ¿Por qué eligieron este año? No lo sé. Pero según ellos, fue cuando dos líneas arbitrarias se cruzaron en el gráfico. Yo diría que hemos sido insostenibles mucho más tiempo. Pero incluso si 1985 es la fecha, el caso es que nosotros estamos viviendo en un mundo insostenible y siempre será insostenible. No habrá ninguna sostenibilidad. ¡Nunca!

Con esto, la premisa entera del argumento cambia. En vez de fantasear sobre cómo será un mundo Sostenible (que para mucha gente es un tipo de un mundo Europeo transformado en una utopia global), tendríamos que pensar en cómo cuestionar e interrogar la vida en un mundo insostenible. Esto va a ser el tema esta noche. Mi punto de vista es algo deprimente para mucha gente pero creo, al mismo tiempo, que es más abierto hacia otros tipos de pensamientos y criticas y, creo, más honesto frente a la situación histórica.

Entonces, creo que deberíamos dejar de hablar sobre Sostenibilidad, y mucho menos intentar adoctrinar alumnos de ser policías éticos. Nos beneficiaríamos retirar la palabra Sostenibilidad. Tendríamos que preparar ciudades de escasez de agua, escasez de vegetación y escasez de terreno para agricultura. Debemos pensar en el próximo holocausto de la naturaleza.

- Esto no va ser fácil, la vida ha alcanzado un nivel tan complejo en cuanto a la cultura y tecnología. Para muchos, estamos siendo acostumbrados a vivir en la aldea global, de conseguir todo lo deseado. Entonces, supongo que la próxima pregunta sería: ¿Tenemos la voluntad de cambiar nuestro estilo de vida hacia una sensibilidad más sincera como respuesta frente a la huella ecológica que dejamos sobre nuestro ambiente? Sabemos que el cambio debería ser atractivo y convincente en el contexto de la cultura.

Nosotros tendríamos que cambiar, la gente en Italia tendría que cambiar, la gente en África tendría que cambiar… Todos tendrían que cambiar.

Puedes tener un edificio sostenible pero ¿en qué puede ayudar cuando el resto del mundo se va al traste? No es sólo cuestión de un edificio. Obviamente, muchos y muchos pequeños arreglos se suman a un cambio. Pero, la idea que todos estos cambios provoquen, en cuarenta años, un mundo que se llame Sostenible, lo dudo mucho. Creo que es demasiado fácil ser seducido por el optimismo del argumento.

- ¿Crees que la crisis actual ha provocado que la gente empiece a pensar diferente sobre su relación con el ambiente, no sólo en cuanto a la relación con la naturaleza, sino en relación a cómo las cosas se mueven en el mundo? En otras palabras, exigir cosas del otro lado del mundo afecta sin duda la existencia y la política de los recursos energéticos.

Quizás diferente, pero no lo sé si es para lo mejor o lo peor. Por otro lado, la exigencia también viene de China. China forma parte del juego igualmente.

En cuanto a la energía, el papel del viento aumentará ahora y seguramente, la energía de las olas. Hay millones de dólares disponibles para estudiar todas estas tecnologías. Entonces, esto cambiaría definitivaamente y ayudaría en cierta manera. En cierto modo es una cuestión cultural y global que influye la arquitectura.

La cuestión arquitectónica es algo diferente. Claramente la cuestión que tendremos que plantear no es sobre si funciona, pero ¿cuál es la posición cultural sobre la naturaleza como una construcción civilizacional?

- Se han planteado argumentos sobre la importancia de crear edificios autosuficientes que sean capaces de producir su propia energía e incluso vender la energía que sobra.

Sí, pero tardará mucho hasta que lo vemos. Tenemos varios profesores en MIT que están interesados en este tema. Volviendo a mi crítica, las respuestas son, otra vez, y en muchas ocasiones, tecnológicas y son una utopía de modo plausible. Creo que en alguna parte entre estos dos, alcanzaremos la cuestión filosófica sobre, por ejemplo, la naturaleza, o quizás tendría que decir “naturaleza”.

El otro tema que intento tratar en mi trabajo tiene origen en la Ilustración. Plantear preguntas como: ¿Qué es el Contrato Social? ¿Cuál es tu relación con la sociedad y la naturaleza? ¿Qué significa las reglas y regulaciones? O, más puntual, ¿cuáles con sus valores? Todas estas ideas surgieron durante la Ilustración y fueron posteriormente teorizadas. En cierta manera, somos los hijos de este proyecto. Si es cierto lo que dicen sobre la crisis actual, entonces ahora sería el momento de volver a reflexionar sobre estas preguntas.

La sostenibilidad está embrujada por su fracaso de entender que, antes o después, tiene que afrontar la Ilustración y el concepto íntegro de una sociedad secular, socialmente-orientada, contractualmente estable y obsesivamente nacionalizada. Tenemos que abrir todo esto hacia una crítica. La idea de la que voy a hablar esta noche – lo que yo llamo Eco-Pop – es uno de los varios mecanismos que creo que puede reconsiderar nuestra posición – filosófica y arquitectónica – sobre la naturaleza y la sociedad.

- Tus palabras nos dirigen hacia la conclusión de nuestra conversación con una reflexión sobre la posición y nuestra relación con la naturaleza. Muy pocos lugares existen en el mundo donde el ser humano no ha interferido. La mayoría están bajo el mandado de leyes y regulaciones establecidos por el hombre. La cuestión que queda es si vamos a controlarlos para siempre y proyectar nuestra manera de percibir el mundo.

Sí, la naturaleza es nuestra fantasía o un lugar generado por el Romanticismo Alemán, un lugar libre y abierto que fue creado como un narrativo dominante durante la época Victoriana. La imagen, hoy prácticamente global, que la naturaleza sea fluida, ondulada y ‘verde’ es simplemente inútil. Pero, es una idea que ha llegado ser internacional, y es una fantasía arraigada y peligrosa.

Hay un valle en Suiza que se ha convertido en un parque nacional. Decidieron que nunca jamás iban a tocarlo. Hay una carretera que conduce hacia este parque. Coges esta carretera y es una experiencia que deja tus ojos abiertos, porque conoces la verdadera violencia de las montañas. Corrimientos de enormes rocas, cientos de árboles que han caído y grandes rocas del tamaño de edificios alisadas por la erosión. ¡La naturaleza es realmente asombrosa! Cuando llegas al fondo del valle en Italia, hay una iglesia construida por Carlo Magno en el año 800 para celebrar el hecho de haber sobrevivido cruzando los Alpes. La narración aparece en los libros de historia. Luego viajas a los Alpes Suizos y todo es muy bonito. Pero cuando ves este valle, te das cuenta cómo eran los Alpes antes del siglo XX. ¡Eran brutales! Y éste es sólo un valle, antiguamente uno tenía que cruzar diez iguales. Suiza es una utopia ambiental estable-estatal. ¿Sostenibilidad significa esto para nosotros?

No tenemos muchos lugares donde podamos ver la brutalidad de la naturaleza. Tenemos que ir lejos. Ya no hay tal cosa como la naturaleza - excepto como “naturaleza” - en Europa. Todo es burocracia y administración. Entonces, parte de la Sostenibilidad es continuar negando la brutalidad inevitable de la naturaleza, a no ser que surja a causa de un volcán, huracán o algo similar y terrible. En otras palabras, la Sostenibilidad afirma que tiene un interés por la naturaleza, pero nosotros, como cultura, no sabemos qué es naturaleza.

- Este factor demuestra que el tema de la sostenibilidad es tan difícil y, en cierta manera, una contradicción. Si controlamos la naturaleza, podríamos igualmente controlar la cantidad del agua que corre en un lugar u otro.

¡Es cierto y lo haremos! Esta es la razón de por qué la naturaleza ya no existe excepto como un mecanismo a través un filtro de un control civilizacional.

Después de huracán Catrina, en Luisiana, la gente estaba diciendo: “Vamos a dejar que la naturaleza vuelva y nosotros nos vamos, porque esto va a volver a ocurrir.” Pero, no puedes porque el terreno está contaminado con sustancia química de contrachapado, asfalto, etc. Por lo tanto, no puedes ‘dejar que la naturaleza vuelva’. La naturaleza sólo extendería las contaminaciones.

- Para concluir de una manera positiva, ¿qué podemos hacer?

Creo que hay un espacio donde se puede actuar y que no está definido como un optimismo falso o un cinismo simplista. Introduciré algo que yo llamo “Eco-Pop”, que es la idea del Pop-Art adjuntado al “eco”. Significa que actúas en cierta manera para olvidar el terror que nos espera. Pero, estamos tratando la naturaleza, no como un problema científico sino como una construcción de imaginarios sociales, y, por lo tanto, podemos empezar trabajar en la intersección de la ecología y el arte. El Pop Art fue una forma de arte que buscaba exagerar las imágenes en las que se basa nuestra cultura. Creo que todavía queda mucho por decir, especialmente si pensamos que una de las imágenes clave del problema de hoy, es la naturaleza. No tenemos la obligación de comportarnos “éticamente” sólo porque la compulsión se originó en la Ilustración y nos pide hacer las cosas correctamente y adecuadamente.

Si tratamos de liberarnos de estas compulsiones y trabajamos en un nivel cultural, e introducimos no sólo la exageración sino también la ironía, el humor y la inteligencia, e intentamos ser más abiertos en cómo las juntamos en nuestro contexto cultural, los resultados no alcanzarían la capacidad de salvar el mundo pero, seguramente, podrían hacer la arquitectura más interesante y más relevante.

Texto: Halldóra Arnardóttir, Doctora en Historia del Arte

 Descargar la entrevista en formato PDF (62 KB)

Enviar a un amigo » Subir

 

Logotipo Región de MurciaCool-turaLogotipo Murcia Cultural. Capital CreativoManifesta 8Logotipo SOS 4.8

Colaboramos con:
Parque Científico Murcia   Escuela de Arte y Superior de Diseño de Murcia    Logotipo FAD   Istituto Europeo di Design    Logotipo Cendeac
Logotipo Instituto de Fomento Región de MurciaLogotipo Club de CreativosLogotipo Centro Tecnológico del Mueble y la Madera de la Región de MurciaLogotipo Universidad Politécnica de Cartagena

Concepto: Germinal Comunicación. Diseño y desarrollo web: XL internet