Invitada a la jornada de Materiales para la innovación / La inteligencia de los materiales, Laura Morata, diseñadora y creadora de la firma Madre Mía, señaló como su colección parte de la emoción del acto cotidiano del vestir y cómo la tecnología ayuda a conseguirlo. Trabajando con materiales naturales, Madre Mía utiliza la tecnología para poder responder al estado emocional de quien viste la ropa.
- En primer lugar, Laura Morata, bienvenida a esta jornada de Materiales para la innovación. Quería empezar por este lema: “Hacer sentir lo que vives a través de lo que llevas.” Me parece fundamental para entender vuestro trabajo.
Sí, nosotros creemos justo eso: ser conscientes de que, cuando te estás vistiendo, estás haciendo algo más que taparte. Durante muchísimos años pensamos que se ha hecho un uso desvirtuado de lo que es el vestir; en unas partes, porque era demasiado cerrado y, en los últimos años, porque es demasiado abierto.
Lo que nos ponemos encima de la piel te da muchas sensaciones, te puede hacer sentir muy bien o te puede hacer sentir muy mal. Cuando nos hemos equivocado al escoger la prenda cuando te vistes por las mañanas, según como te sientes ese día, no sabes por qué, pero estás incómodo y eso te hace sentir mal. Esa pequeña consciencia es la que nosotros defendemos.
Hemos estructurado la empresa usando nuevas tecnologías para dar una funcionalidad a esa ropa, que hasta ahora era sólo estética, y dar un paso hacia adelante siendo consciente de lo que necesitas cada día en ese momento. Podríamos decir que un global de todos esos conceptos es Madre Mía. Lo expresas, por eso le pusimos ese nombre; porque es una expresión. Toda esa emoción que puedes sentir a través de lo que llevas en un momento dado puede ser una exclamación que tú expresas, y de ahí un nombre tan entrañable porque es una expresión bastante familiar para muchas personas.
- ¿Es para cualquier momento del día? Si voy a trabajar, o si voy a estar en casa, o si voy de fiesta, etc.
Abarcamos casi todo lo que son diferentes momentos de la mujer, incluso niñas; también hay ropa para niñas. Nosotros defendemos el hecho de que hacemos ropa para momentos especiales, pero incluyendo los momentos especiales que pueden ser para cualquier persona y cualquier momento. O sea, no hace falta que al decir momentos especiales, quiera decir que es para ir a una boda porque no es el caso: hay para ir de bodas, hay para ir de compras, hay para ir a trabajar, hay para ir como tú quieras o simplemente porque ese día te has levantado de una manera concreta y dices: “mirad, necesito un falda llena de volantes porque quiero estar saltando todo el día.” Eso puede ser un momento especial, siempre y cuando para ti sea un momento especial.
- ¿Cuál es vuestra manera de trabajar en términos de metodologías y tecnologías?
Es una fusión entre las dos cosas, entre el diseño sobre todo y las nuevas tecnologías... Me he parado un momento porque cuando digo: “diseño sobre todo,” son fundamentales todas las partes del diseño, todo lo que influye en un diseño: Influye la forma, influye el tejido, influye la calidad de cómo has acabado la prenda. Todas esas cosas pueden hacer que te sientas de una manera o de otra. Si tú llevas una prenda con una forma “x”, no es lo mismo que lleves un vestido, a que lleves una falda, o a que lleves un pantalón. Cada forma te hace sentir de una manera diferente. Depende de cómo quieras sentirte escogerás una cosa u otra. Hay forma, hay color, hay tejidos y hay tecnología. Una suma de todo eso hace que una prenda sea una prenda muy concreta y, depende de cómo nos queramos sentir, escogeremos una cosa u otra.
No es lo mismo que vayas de rojo a que vayas de negro. No es lo mismo ir de marrón que de verde. Nosotros intentamos cambiar un poco el hábito de compra respecto de la indumentaria. Intentamos que sea distinta la relación que estamos teniendo actualmente con el acto de vestirnos. Por eso no tenemos temporadas, por eso no entramos dentro de lo que es el círculo de la moda estricta: no hay rebajas, tenemos un precio socialmente sostenible siempre con calidad-precio, que no sobrepasemos ningún límite. Entonces no tenemos por qué hacer rebajas, más cuando actualmente ya no existen estas propiedades climatológicas que unos años atrás existían, que hacían que tuviéramos primavera, verano, otoño e invierno. Actualmente no existe esto ya, ni existe por clima ni existe por condiciones arquitectónicas. Tenemos unos aires acondicionados esplendidos, unas calefacciones esplendidas donde ya no cabe ir con mucha lana en un momento dado o, si cabe, es porque simplemente te apetece o quieres comprártelo o porque te vas a ir a donde sea.
Nosotros, por ejemplo, los catálogos que hacemos de vez en cuando, no son de una temporada concreta. El último que hicimos era “between 20 and 30 grades”. Puedes estar en cualquier parte del mundo, depende, si es entre 20 o 30 grados pues allí hay una serie de prendas que te valen pero no sabes si es invierno, si es verano, etc.
- ¿Qué aplicación tiene la tecnología aquí?
Después de todo, una de las partes que afecta a todo este concepto es el hecho de que tenga funcionalidad. Después de haber visto una forma, un color, una textura, un tejido, tú detectas una serie de problemas pequeños, cotidianos, donde con la tecnología tú puedes solucionarlo. Nosotros aplicamos micro-cápsulas, aplicamos plasma, aplicamos tintas luminiscentes, aplicamos diferentes tecnologías que ya existían en el mercado para otros sectores pero nunca para el textil. Y hemos trabajado para conseguir que esos tejidos naturales que nosotros usamos siempre no cambien nada de sus características por haberles aplicado esta tecnología. Si tu aplicas unas micro-cápsulas a un hilo, que ese hilo continúe siendo hilo pero, por ejemplo, lo que hacemos es que además sea antimosquitos, que es muy funcional. Puedes ir magnífica y guapísima pero, a más a más, puedes ir a cenar por la noche en verano porque no te van a picar los mosquitos. Entonces lo tienes todo.
Somos los únicos que hacemos un producto como el nuestro, yo diría que casi como mínimo a nivel europeo, seguro. Puede haber prototipos, puede haber cosas, pero incluso a nivel conceptual, no hay nada como lo que hacemos nosotros. Nosotros hacemos una ropa de mucha calidad con una aplicación de tecnología que visualmente es inexistente, que ya hemos trabajado para eso.
- Hablas de la tecnología para introducir diferentes hilos dentro el tejido, con la intención de no cambiar la forma del vestido sino plantear el bienestar de la persona.
Podemos seguir siendo absolutamente como somos. De hecho, si veis fotos de Madre Mía, veréis que pocas veces utilizamos modelos para hacer fotografía. Y, si utilizamos modelos, utilizamos un modelo de una persona absolutamente natural. Nada de fotografía tipo “fashion victim”. Somos anti-compra compulsiva, anti todo, atemporal. Creemos que es lo que se necesita, por lo menos nuestro "target", y creo que nuestro "target" es a nivel mundial. Tenemos clientes de todas las partes del mundo, tanto en Barcelona como en Madrid, puesto que son dos ciudades donde hay mucha actividad a nivel de personas: francesas, holandesas, inglesas, americanas, italianas… de todas partes.
- ¿Hacéis marketing para llegar a la clientela?
Hacemos marketing pero hacemos un marketing muy concreto. Hemos participado en algún desfile pero, al igual que no hacemos temporadas, preferimos hacer una exposición. Por ejemplo, hace poco hicimos un “sitting room” en Madrid. Hemos ido a hacer ferias fuera, participamos en ferias en Hong-Kong y estamos en contacto con India. Intentamos que sea también una función un poco más social.
- Esa función social, ¿qué tipo de investigaciones lleváis para saber por dónde tenéis que ir?
Es identificar pequeñas problemáticas cotidianas que pueden parecer “banales”, pero que simplemente te pueden amargar un día o que te faciliten la vida porque utilizamos el antimanchas, por ejemplo, con plasma. Es una tecnología que se ha utilizado muy poco, casi te diría que nada, porque la máquina que utilizamos nosotros en este momento es la única en España de la manera en la que nosotros la utilizamos.
Cualquier tejido se convierte en impermeable: te puede caer vino, agua, naranja… lo que tú quieras, y ese tejido no se mancha. Eso primero te soluciona un momento concreto que puedes estar super incómoda y después te soluciona el hecho de que no tengas que estar constantemente lavando una prenda simplemente porque se te ha caído una mancha. Una cosa es que hayas estado sudando de algún tipo de ejercicio y la prenda la tengas que lavar y otra cosa es que se te haya caído una mancha y se te destroza la prenda.
- ¿Estáis vinculadas a una empresa concreta que tiene esta herramienta?
No, esto es nuestro. Nosotros somos los que hacemos todo el trabajo. Pensamos que la fusión que hicimos de tecnología y diseño es Madre Mía. Existían las micro-cápsulas que las utilizaban en cosmética pero no en textil y menos en el tipo de ropa que hacemos nosotros. Es nuestro, no existe, ni esta aplicación del plasma tampoco existía anteriormente. Hemos buscado, hemos trabajado con un centro tecnológico que es el que nos hace las pruebas y es un laboratorio. Estamos intentando hacer certificaciones también, pero hay algunas que no se pueden hacer porque no existe normativa. Entonces tenemos patentado lo que es el producto pero la aplicación es un modelo de utilidad.
Estamos incluso ayudando a crear una normativa específica de un producto como éste que no existe en el mercado, porque como mucho, encontrarás a “Nike.” A nivel de deporte hay muchas cosas pero no en indumentaria del día a día. En deporte y en seguridad: montañismo, los bomberos, el ejercito,... todo esto sí, pero son tecnologías que no están refinadas para tratarlas con una seda. Nuestro trabajo ha sido compactar diferentes cosas y con esta fusión crear un producto diferente.
- ¿Qué tipo de gente trabaja con vosotros? ¿No solamente diseñadores de moda sino también científicos, entre otros?
Bueno, partimos de la base que soy emprendedora y la creación de la estrategia inicial fue creada por mí. Como es lógico, para crecer necesitas equipo y, en este caso, es a través del nuestro propio. Lo que hacemos es buscar los proveedores que nos ayuden a realizar lo que nosotros queremos. Lo que pasa es que son proveedores que tampoco existen. Cuando tenemos que hacer un ensayo, tienes que saber qué cantidad de micro-cápsula, entre otros temas... Entonces, todo esto se hace en laboratorio. El laboratorio es lo que subcontratamos, lo que trabajamos en un centro tecnológico, donde trabajamos con investigadores.
Esto sí, pero el futuro de Madre Mía es tener nuestro propio laboratorio.
- Dices que no es muy caro aplicar esta tecnología. Por ejemplo, el antimosquitos se aplica a vestidos, a faldas, a camisetas y a tops; a varios tipos de prenda.
Sí, nosotros lo que hacemos casi siempre son vestidos porque pensamos que es una prenda muy femenina y que, aparte, nos da una sensación muy concreta. Las mujeres lo sabemos, llevar vestido te da otro tipo de soltura. Te lo pones y te sientes diferente. Nosotros casi siempre hacemos vestidos. Nuestro punto fuerte es hacer vestidos, y para diferentes momentos. Sí que es cierto que dentro de toda la gama podría haber un día en el que hagamos pantalones, pero pantalones que vayan con una blusa y que también te hace un conjunto completo; pero normalmente hacemos vestidos.
Dentro de esos vestidos tenemos el antimosquitos, tenemos la aromaterapia. La aromaterapia funciona muy bien. Está estudiada con diferentes esencias según para qué queramos conseguir cada cosa: una cosa es la vainilla y otra cosa es la fresa, otra es la manzana acida, el jazmín… y con cada una consigues una percepción distinta.
- ¿No trabajáis con un perfume?
No, lo usamos como aromaterapia, como terapia para tranquilizarte o para animarte o para cosas así. Yo creo que Madre Mía está bastante pensada para la mujer de hoy porque en seguida te identificas con la gente. Es entrar en la tienda y normalmente no consigues una clienta sino que consigues una amiga. Ése es el objetivo, es uno de los objetivos. Por eso, en nuestros productos, la intención es venderlos siempre en un espacio Madre Mía porque ya creas el ambiente; no se puede vender en una tienda multi-marca como si fuera una cosa más. Las tiendas son propias.
Somos tres hermanas las que formamos el equipo, pero al inicio estaba yo sola. Después crecimos y fuimos dos: mi otra hermana, Carolina, que es la que tiene una experiencia de quince años en alta costura, es diseñadora textil.
Yo vengo del diseño industrial, pero lo que es la moda, lo llevamos un poco en la sangre porque viene de familia. Hay cosas que las vives mucho: Lo que se hablaba antes del hecho de intercambiar conocimiento. Básicamente es esto.
- La pregunta ¿cómo ves el futuro? no tiene mucho sentido aquí. Vuestro modo de trabajar es tener una visión de la vida actual.
Sí, a veces yo llego a decir que es una especie de filosofía. Es, por ejemplo, como lo del precio o la política de empresa que es aplicar la sostenibilidad también en el trato, no explotar a nadie. Todo forma parte de una manera de hacer.
- Esto me recuerda que muchas veces los textiles y ropa están hechas en China, India o Pakistán…
Nosotros hacemos todo lo contrario, si vamos a Hong Kong o a China es para vender nuestra manera de hacer. Ni vamos a fabricar en China nunca, ni vamos a producir nada en China. Lo que vamos a hacer es exportar un contexto, la filosofía Madre Mía. Hemos empezado por China porque hay un mundo por desarrollar y porque tiene un alto grado de población y porque hay mucho movimiento y por muchas otras cosas, pero que podríamos estar en cualquier otra parte del mundo. Eso sí lo tenemos bastante claro.
- ¿Vuestro producto está hecho aquí en España?
Sí, todo. Los tejidos son de aquí, la producción es de aquí y la tecnología es de aquí... todo aquí. Forma parte de la estrategia de Madre Mía.
- Para terminar, ¿eres optimista en las condiciones económicas que estamos en el mundo?
Sí, mal ya sabemos que estamos. Creo que esto incluso puede ayudar a realizar un cambio en lo que es el tema textil. Madre Mía piensa en el futuro que nos viene y que el mundo está cambiando, y que no podemos fabricar tanto algodón y tirarlo a los cinco minutos y luego no saber qué hacer para reciclar tanto algodón. Eso es un problema.
Intentamos que tengas piezas, que las cuides, que sepas de dónde vienen, a dónde van y que seas un poco más consciente de lo que quiere decir: ‘vestirte’. Que al mismo tiempo, te haga sentirte bien porque estás guapísima, que es una necesidad. También defendemos la estética porque la estética es importante para vivir. E intentamos que, después de la crisis, haya más vida. Lo que no podemos hacer es pararnos, porque si nos paramos, el mundo se para. Lo que intentaremos es hacer las cosas bien. A lo que me refiero es que, entre todos, intentaremos hacer las cosas bien para que el mundo sea un poco mejor.
Texto: Halldóra Arnardóttir, Doctora en Historia de Arte.