Invitado por el Observatorio del Diseño y la Arquitectura Región de Murcia, dentro del ciclo "Voces" del Festival Estrella de Levante SOS 4.8, François Roche empezó una conferencia sobre sus proyectos arquitectónicos, planteando lo que nosotros consideramos “tiempo real” nunca es “real”, sino más bien “confort”.
Así, lanzó cuestiones sobre la complejidad de la lógica, la identidad de uno mismo, la ambigüedad, o ¿qué tipo de naturaleza queríamos (previsible, culpable…)? Incluso, ¿Cómo podemos re-leer la naturaleza? Sería a través de bio-mímica; un sistema dinámico de producción; haciendo referencia a Darwin: la ramificación, es decir, la posibilidad de reconectar... No es cuestión de trazar una línea directa de abuelos, padres, hijos… sino re-adaptarse hacia el paisaje/ambiente. Utilizando la ciencia como herramienta, no significa que sepas la respuesta a priori, la respuesta está aún por venir cuando uno empieza la investigación.
- François Roche, te doy la bienvenida a Murcia, a SOS y al Observatorio. En tu currículum destacan los muchos lugares en América y Europa donde has estado trabajando y exponiendo tus obras. Esta noción de “cambio,” ¿cómo influye tu forma de proyectar o pensar sobre la arquitectura?
Sí, viajamos mucho y tratamos de construir edificios. Tratamos de plasmar la producción, la crítica, la política y la estética. Evidentemente, para mantenerse vivo, el arquitecto no puede quedarse en su propia región, en su región nativa. Tiene que viajar a lugares diferentes y desplegar su estudio, enfrentarse y ser confrontado al caos del mundo, a lo indeterminado, a la incertidumbre de las situaciones. Tiene que conectarse a la complejidad, y no al fantasma de las carreras y los aterrizajes internacionales, a la necesidad de percibir lo potencial y el drama, los dos del fin de la historia, de los términos de hoy.
Esto no significa que el Mastercard determina tu viaje. Sería ridículo. Es más un tema de viajar en la manera de confrontarse, estar en el campo de batalla, donde podrías modificar, corromper, y cambiar las fuerzas del presente.
- Has comentado los principios de incertidumbres – procesos provisionales y mutaciones.
Intentamos definir estrategias de estéticas que sean conectadas a la noción del tiempo: lo que estamos preparados a producir aquí y ahora, más inestable, demostrando la inestabilidad de la sociedad y la inestabilidad del post-capitalismo. Entonces, las estéticas desvelan la inestabilidad de hoy.
Intentamos producir ficción como una posibilidad de empujar nuestro presente hacia delante, hacia ciertas ficticias contradicciones donde podríamos recombinar y rearticular nuestras propias subjetividades, donde podríamos rearticular Bestias, Hombres y Dioses…, utilizando el título de Ferdynand Ossendowski. Tenemos, sobre todo, tres aparatos, que definen tres tipos de flechas, tres nociones de tiempo: uno está impulsado por especulaciones, el segundo por ficciones, y el último es el reconocimiento de la fragilidad de aquí y ahora y de su vida. La especulación es una estrategia para plantear un argumento para el futuro a lo que no podemos pronosticar, como un potencial utópico, rasgos utópicos, que nunca podrían entrar en la sociedad, pero existen como valores estéticos y políticos. La ficción es más como una estrategia para redefinir y remarcar la realidad, como una estrategia real para la transformación, hacer pruebas de los valores, arriesgarse de nuevos ensamblajes de conocimiento, de estética, de política, que podrían ser totalmente borrados o negados y que podrían ser un vector de mutación. El último es para reaccionar aquí y ahora, con instabilidad, con temporalidad y fragilidad, con un escenario que podría morir, con un edificio que podría terminar en necrosis.
Siempre estamos produciendo protocolos que articulan estas tres nociones de tiempo contingentemente, independiente o incrustados.
- Trabajas simultáneamente entre la proyección de edificios e investigación.
Sí, practicamos investigación y luego trabajamos con la investigación y la práctica. Sería ridículo considerar tu investigación sólo en términos académicos y que la práctica sea afrentada por el alcalde de tu ciudad. Por supuesto, no funciona así. A veces, creas estrategias de confusión entre la investigación y la práctica para hacer algo aparecer, en las fronteras, en las fisuras…
- Esto afecta la noción de la arquitectura y del tiempo: La solidez de la arquitectura durante los siglos. Pero, tus proyectos y propuestas intentan a alcanzar otro nivel en su relación con el tiempo y la naturaleza.
Con la narración. La palabra de hoy ha sido secuestrada de la cultura de los medios. Estamos alienados de la subjetividad: de los miedos, de las guerras, del terrorismo, de la ecología, de la juventud permanente… Es interesante que nuestro post-capitalismo está utilizando este tipo de instrumentos para alienar, una vez más, y para infiltrarse y confundir nuestra mente con la emisión de deseos que se crean en una manera artificial. Como arquitectos, tenemos que infiltrarnos en esta narración esclavizada, que está en vigor, para poder desalinear la forma en que está ensamblada. La arquitectura no sólo surge construyendo físicamente una forma emergente; reside también en la posibilidad de escribir un escenario, que conlleva más complejidad que el aspecto tangible de las cosas. ¿Desde dónde, a dónde, con quién, estamos emitiendo? Y, sobre todo, ¿en qué condiciones?
En este caso, el fragmento o la arquitectura no puede ser considerada ni como la cereza encima de la tarta, ni como el punto del objetivo, ni como el final de la historia enmarcada por el punto final, sino más como un efecto de fianza, como un artefacto del propio experimento, intrínsecamente no logrado.
Entonces, creo que la arquitectura hoy en día está muy lejos de esta nueva adicción para edificar templos de capitalismo, iconos petrificados de su cinismo. Me parece que está más orientada hacia un camino esquizoide entre la resistencia y la producción, y capaz de revelar la contradicción de la situación. Estamos en guerra. Ahora vivimos en una época donde hay una guerra religiosa en el mundo. No podemos negarlo. No estamos tan lejos de la guerra religiosa del siglo XVIII que produjo incertidumbres y el periodo del “Barroco”, en “el muerte del movimiento que va a surgir,” citando a Deleuze; sobre la investigación de relevar las incertidumbres en términos estéticos. La arquitectura no puede limitarse a reflejar en el espejo su propia representación, como una representación plana, sino que debe reflejar el antes del”Estado del Espejo”, como sugiere Lacan, donde la percepción total de tu identidad, de tu identidad personal, es similar a tu representación del mundo, incómodamente fragmentada.
La belleza viene de esta sensación controversial empujada por mis metáforas de confusión, friques y miedos… sin simplificar esta percepción a una identificación “unívoca” y única, antes de que el espejo simplifique nuestra apariencia.
Estamos tratando de desarrollar estrategias del periodo antes de este “estado del espejo”… cuando la paranoia puede producir los dos, la percepción y la producción de nuestra ambiente.
- Me interesa estas nociones de “incertidumbres” y que la belleza puede ser liberada en distintas maneras.
Incertidumbre es una palabra peligrosa, puede quemarte. Tenemos una sensación profunda sobre el futuro, que no viene del pasado, que no puede ser resumida por un retro-futuro, un anacronismo del tiempo. En este caso, ¿cómo podemos manipular la noción de “mañana”, qué significa? Y, ¿cómo podemos desarrollar protocolos para evitar aprisionar y congelar algo antes de que surja?
Pero además, y específicamente en el campo de arquitectura, ¿cómo podemos corromper los instrumentos para evitar la vuelta de un determinismo, de una falsa predicción, de un master planning, criminal y naïf? La paleta de las herramientas, de los instrumentos, esperamos que sea amplia. Nunca ha sido tan amplia, “la mente, las máquinas, las manufacturas y los materiales,” desde escenarios a cálculo y la producción digital. La cadena de conocimiento está afrontada por la cadena de la fabricación: matemáticas, biología, neurobiología, bio-química, bio-política pero también por sub-cultura, media-cultura, y conflictos entre todos estos campos… etc.
Enfrentados por esta situación, por esta enorme enciclopedia universal y de posibilidades, no podemos refugiarnos en el gueto de nuestro campo, como hizo el Modernismo. Al contrario, tenemos que utilizar esta paleta para re-cuestionar la noción de la infinitud y el fracaso, para re-cuestionar la idea de los requisitos y necesidades; para re-cuestionar la noción del deseo, del libre albedrío y de la servidumbre… para utilizar la arquitectura como un instrumento crítico demostrando las complejidades y contradicciones…
Desde la época del Renacimiento, los arquitectos se han acostumbrado a dibujar, pronosticar y anticipar edificios antes de empezar sus construcciones. Podría titularse como el síndrome Brunelleschi. Este tipo de adicción de éxito floreció durante el siglo XIX con el arquitecto Viollet-le-Duc, que estaba obsesionadamente empujado por el sueño de terminar todas las catedrales góticas en Francia. Por otro lado, el “moldeador” de esta edificación medieval fue la construcción a través de empirismo e incertidumbre, con una voluntaria carencia de “un diseño global”. Fue más como una estrategia de pensar la construcción de la arquitectura como un “trabajo en progreso”, llevando el conocimiento, paso a paso, y re-cuestionando el conocimiento para adaptar la tecnología y conocimientos prácticos y, obviamente, proyectar de forma “trabajo en proceso” para “trabajo en progreso.”
Mirad al experimento de la Sagrada Familia. Marc Burry, encargado de terminar la Sagrada Familia, está utilizando la potencia de la tecnología hoy, muy ultra extra sofisticado. De esta manera, el monumento aparece ser un duplicado de algunas catedrales medievales donde algunas de sus partes son en estilo romano, y algunas en estilo gótico, demostrando cómo el edificio ha absorbido las mutaciones culturales y estéticas.
Ahora, lo único que espero es, mantener lo inacabado como un potencial imaginativo y evitar cerrar esta puerta por diseñarlo demasiado. El diseño de Gaudi se está convirtiéndose tan borroso, porque están alcanzando la parte de 130 metros de altura y no ha sido completamente dibujado, que yo les he sugerido mantener el aspecto borroso…
En cualquier caso, el híbrido es intrínsecamente una estrategia de fabricación y la visibilidad de la mutación tecnológica está convirtiéndose en uno de su mayor interés después de la arquitectura muerta.
- Hablas de acciones híbridas. Además de ser un arquitecto, eres licenciado en matemáticas. ¿Esto significa que utilizas matemáticas y biología como herramientas para alcanzar un hibrido en la naturaleza?
Se puede utilizar la ciencia en una manera positiva. Se puede utilizar la ciencia dentro de un marco puro, una manera irracional, como un instrumento de racionalidad, como un instrumento de dictadura – esto lo sabemos del siglo XX. Se puede utilizar la ciencia como: una serie de complejidad: como un protocolo para la investigación; como un protocolo de “Top down and Bottom up” donde tienes que entender el artefacto, donde tienes que entender la manifestación colectiva del experimento que se está realizando y no definir el objetivo del experimento antes de iniciarlo.
Reintroduciendo matemáticas, reintroduciendo ciencia dentro de la arquitectura significa reintroducir un protocolo experimental, un procedimiento experimental. El artefacto producido por este procedimiento tiene que ser re-leído en tiempo real, ser re-inyectado a este procedimiento experimental como un sistema recursivo. Cambia un poco la forma de definir matemáticas. No viene de un concepto exclusivamente racional. Viene de un conocimiento articulado, a veces con una contradicción, una fuerza conflictiva. Poca gente sabe que Lewis Carroll fue un matemático. Nadie sabe realmente que lo que parece absurdo en Alicia en el País de Maravillas, viene de 12 problemas matemáticos: sobre la curva, sobre la base de cálculo, sobre los números enteros, sobre la simetría/disimetría… Es esencial entender cómo Lewis Carroll produjo más allá del espejo; cómo desarrolla matemáticas para alcanzar subjetividad, incluso la sensación del absurdo y su realidad irracional.
- Me gustaría concluir con una reflexión de cómo trabajas con la naturaleza en tus obras.
No trabajamos con la naturaleza entendiéndola como un disonante. No estamos intentando domesticar la naturaleza y crear un perfecto Jardín de Versalles donde cada flor tiene su lugar asignado para el momento correcto, y está totalmente controlada por el humano. Nos interesa la naturaleza entendiendo por perder control, en el contexto de negociaciones de miedos. Como tenemos que realmente negociar nuestra relación con la naturaleza.
Si vamos atrás hasta la época medieval, entonces la naturaleza tenía los mismos derechos que el hombre. Los mismos derechos y las mimas obligaciones… Así, fue posible hacer persecuciones contra la naturaleza, contra su monstruosa culpabilidad. Por ejemplo, imagínate que la gente empezaría una persecución contra los volcanes en Islandia. Y, a pensar en la naturaleza dentro de esta relación psicológica, donde se podría iniciar un proceso de persecución contra la naturaleza cuando abusa de venganza, contra la civilización humana e industrial. Esta re-negociación igual, nos lleva lejos por los dos dramas de hoy: la moralidad de la ecología y el fantasma de la domesticación.
La naturaleza está llena de parásitos, espíritus y brujas… proporciona fotosíntesis pero también sueños y pesadillas… como una heterotopía que no puede ser completamente enmarcada… desde el jardín de atrás.
Texto: Halldóra Arnardóttir, Doctora en Historia de Arte.