Llenos de vitalidad y con muestras de sus productos, el diseñador Luki Huber y Xavi Costa director general de la marca Lékué vinieron al Observatorio para hablar sobre “el diseño de la cocina.” Su intervención fue dividida en dos partes: teórico y práctico. Xavi Costa explicó la historia de esta empresa catalana y cómo consiguió convertirse en la marca líder mundial de productos de silicona para la cocina. Según él, fue una labor constante en buscar visiones nuevas y miradas distintas, además de incorporar el marketing y la comunicación en forma integra al producto desde su idea inicial.
Por otro lado, y para demostrar cómo la empresa trabaja con técnicas de creatividad, Luki Huber propuso un “problema” a la audiencia que, para resolverlo, tenía que utilizar “Brainwriting”. De esta manera, generaron muchas alternativas en forma de discusión e ideas, e incluso alternativas disparatadas que aún así podían funcionar.
- Luki Huber y Xavi Costa, os doy la bienvenida al Observatorio. Como director de la empresa Lékué, Xavi, ¿nos puedes explicar un poco la filosofía de esta marca?
Xavi Costa: Lekué es una empresa que fabrica aquí en España y que es nuestra obsesión y también la hemos convertido en nuestra filosofía; ser los líderes en el mundo en artículos de cocina innovadores, completamente distintos y aspiramos a cambiar o a ayudar a los consumidores del mundo a volver a tener el placer de cocinar en casa. Por eso, todo lo que hacemos buscamos que sea mucho más fácil de lo que pueda ser hoy y que pueda ser explicable y compartir, pues, el placer de la cocina.
De esta manera hemos orientado toda nuestra empresa con lo cual hemos acabado diseñando productos que no existen aún en el mercado, que los tenemos que explicar pero que aspiran a facilitar mucho más la cocina a cualquier consumidor.
La aspiración es muy alta, muy valiente, pero hasta hoy la hemos conseguido. Piensa que cuando en Lékué empezamos a fabricar y a comercializar los moldes de pastel de silicona esto no existía; era todo moldes metálicos o los moldes tipo “Pirex” de cristal muy difícil de desmoldear, etc. Cuando se empezaron a vender nos tachaban de locos porque decían “un plástico nunca irá al horno”. Lo que no sabían es que no era plástico, era silicona, que la silicona sí que lo aguanta. Hoy el 45% de los moldes de pastel vendidos en el mundo son de silicona y lo hicimos nosotros. Con este artículo que tengo aquí en la mano; este estuche de vapor, hemos conseguido transformar la cocina también en muchas casas de España, de Japón, de Alemania, de Finlandia, de Francia, porque hemos hecho un instrumento que es muy fácil de utilizar que en el microondas te permite cocinar de una manera sencillísima y rápida pero conservando los gustos, conservando los nutrientes, etc. Con lo cual, hemos conseguido que una gran parte de gente que había dejado de cocinar diga: “Hombre con esto sí me atrevo, es facilísimo”. Hacemos cantidad de demostraciones en tiendas, de cursos, etc. Y asiste mucha gente que lo usa y casi casi podríamos decir que, eso no lo aspiramos pero sucede, cambiamos la vida de gente. Ha habido gente que nos ha venido; yo recuerdo antes de navidad con Luki que estábamos en una radio y explicando sobre Lékué etc. y la entrevistadora dijo “¡Ostras! Pero si este producto me ha cambiado la vida. De verdad” porque dice “cada mañana me levanto, corto las hortalizas, pongo lo que quiero cocinar, lo dejo preparado, me voy a la ducha y cuando salgo ya lo tengo cocinado y me lo llevo al trabajo” o una señora en Japón que nos vino, en concreto a Luki, y dijo: “gracias, gracias me habéis salvado el matrimonio” porque volvió a aprender a cocinar. O sea que no aspiramos a cambiar el mundo pero como mínimo lo que buscamos es que la gente vuelva a cocinar en casa.
- En este tiempo de “comida rápida”, es un logro.
Luki Huber: Es que es rápido y sano a la vez; y atractivo ¿no? La comida sana, digamos la cocina en casa, antes eran procesos largos, daba palo; era una contradicción. También una cosa que siempre hemos hablado, la estética de la comida sana; la estética de una tienda ecológica no es sexy, no es atractiva. Yo creo que lo que hemos encontrado es saber unir comida sana, apetecible, rápida y fácil.
- Y habláis también un poco de la seducción, ¿verdad?
XC: En esto de la cocina sana, la gente, por ejemplo, va al dietista y dice: “Usted va a tener que tomar verdura”. “Verdura ¡ostia!” y te imaginas aquella coliflor que te daban en la escuela, hervida.
Al explicar y al enseñarles, los dietistas están recomendando mucho a sus pacientes: “No, no, use esto y lo puede poner como combinado como quiera.” Resulta que el color de la comida que sale es precioso, el gusto es fenomenal. Lo puedes hacer más al dente; no es aquello de hervir verdura cada día. Con lo cual ya hemos hecho más atractivo, más sexy el hecho de cocinar. Le hemos sacado aquella parte, un poco, de la memoria de escolar de aquellos hervidos.
LH: La verdura hervida no se concibe. Yo he tenido la suerte de que me liberé de esto. Para mí era un concepto totalmente nuevo al venir aquí, la verdura triste, la verdura hervida.
- En vuestra página web aconsejáis los lectores: ofrecéis nuevas recetas y vuestra forma de cocinar. ¿Son participativos?
XC: Sí sí, en este momento en nuestro blog hay una gran interacción de recetas y en la página web no sé si tenemos, en concreto de este producto 150 recetas pero es que recibimos constantemente.
LH: En Japón hay mil ¿no? Nuestro distribuidor en Japón aspira a coleccionar 100.000 recetas. Con este sistema de animar a la gente a participar.
XC: Y ahora estamos editando un par de libros de recetas porque el público nos lo pide y vienen y buscan.
- Vuestros objetos, o utensilios de la cocina, son muy sencillos para el usuario, no son necesariamente de alta cocina.
XC: Nosotros creemos que en los últimos años sucedió un fenómeno que es que se perdió la conexión familiar de transmisión del conocimiento de cocinar. Con lo cual, hay una gran cantidad de gente que había perdido tanto el saber cocinar como el placer de cocinar, por eso ha crecido tanto. También, por la sociedad, que todos trabajamos más horas, nos movemos más, la cuarta y la quinta generación de alimentos. Nosotros lo que aspiramos es a, al otro lado de la balanza, conseguir que la gente cocine en casa y aspiramos a ayudarles a hacerlo mucho más fácil. Con lo cual, si empezamos a hacer productos que sean demasiado complicados, demasiado filosóficos o de alta cocina nos quedaremos a un público muy pequeño y aspiramos a poca democratización.
En cambio lo que nos gusta, justamente no sé quien me preguntaba: “pero esto debe ser caro”. Bueno son 20 euros; si te vas al supermercado y compras una tortilla de patatas precocinada que ya está hecha te valdrá 15, 16 o 17 euros. Con esto puedes hacer tantas como quieras. Es buscar el enseñar, el aproximar, el facilitar a los consumidores, a la gente el volver a disfrutar de la cocina que al final es un acto social.
- He visto varios de los objetos, como las tapaderas flexibles o el exprimidor de limones, son necesarios en cada casa.
LH: En el caso del exprimidor de limón vimos que este tipo de objeto también puede ser regalado. Es decir, son simpáticos; la silicona engancha. Por ejemplo, cuando hicimos el “Decopen”, que es este aparato para decorar pasteles, yo me traje un prototipo a casa. Vinieron unos amigos con dos niñas pequeñas y no soltaron el “Decopen” en cuatro horas; jugaban, se hacían viento en la cara pero estaban cuatro horas con el objeto en la mano. Esto es una señal muy buena.
- ¿Puedes explicar este objeto que llevas en la mano, desde el principio al final? Parece como una malla.
LH: Sí, a este objeto le tenemos un especial cariño; hoy lo veremos, haremos un pequeño ejercicio, como trabajamos actualmente.
Nos dimos cuenta de que para ser originales teníamos que trabajar de manera original. No podíamos ir a ferias del propio sector a mirar lo que hacía la competencia y a guiarnos por la competencia. Teníamos que buscar las ideas de manera original. Yo me dediqué un poco a la investigación de métodos de búsqueda de conceptos de manera sistemática. Luego incluso hicimos una herramienta propia que hoy vamos a testar con todo el grupo.
Esto es un producto que es fruto de un primer workshop de búsqueda de conceptos que hicimos un poco improvisado y el concepto salió de intentar unir un producto y un objeto que no tenían nada que ver.
Aquí la idea era hacer un molde para pizza calzone que tu metes la masa, metes los ingredientes, y ¡ruup! cierras y tienes la pizza calzone. Para la pizza calzone no nos ha dado buen resultado.
Esto es la malla de cocción; esto es para escaldar tomates, para el huevo de tres minutos, marisco, e incluso si quieres en el mismo agua de hervir hacer cocciones durante diferentes tiempos con este producto lo puedes hacer.
- ¿Cuál es el proceso de la producción? ¿Hacéis un molde? ¿Cómo lo fabricáis?
LH: Aquí son dos pasos. Bueno, en concreto, aquí son tres pasos porque lleva la manipulación de enhebrar la cuerda. Esto se moldea en plano y en este caso lleva un troquelado.
Este otro objeto (un estuche) se moldea de manera abierta. Esto viene de un molde que no era fácil porque la posición de uso es ésta y el desmoldeo es éste. Luego estos productos se postcuran para que se vayan los componentes volátiles de la silicona.
- La silicona es un ¡material mágico!
LH: Es el hermano del vidrio.
La silicona viene del sílice, igual que el vidrio, lo que pasa es que lleva aceites minerales para que sea blando. Estamos estudiando si podemos poner en los productos que una vez gastado, después de un tiempo prolongado se pueda reciclar junto al vidrio. Es decir, nada de plástico. Parece plástico pero no lo es. Estaría más cercano al contenedor de vidrio.
XC: La silicona viene de la química del silicio y todos los plásticos vienen de la química del carbono que, si tú quieres, son un poco similares porque están muy cerca en tabla periódica pero en cambio son completamente distintos.
Siliconas hay muchísimas: En el suavizante, que se pone en el pelo, hay silicona; Las juntas de los cristales se hacen de masilla de silicona; Aceites de coche llevan aceites de silicona; Y una derivación es esta, que es caucho de silicona que es otro tipo de enlaces. Y, ya está, es así de sencillo.
Lo que pasa es que tiene muchas ventajas. Por ejemplo, que resiste la temperatura muy bien, no se quema, y por eso se están usando para hacer asientos de tren, de aviones etc. Las espumas se hacen de silicona porque no se queman y no es tóxico. Lo que hace es, a 800 grados, se consume pero no quema, no hace humo.
- ¿No contamina entonces?
XC: No, no.
- ¿Pero no es reciclable todavía?
XC: Es reciclable con energía, con mucha energía. Lo que pasa es que hoy por hoy aún no hay grandes procesos de reciclaje de esto porque la cantidad de siliconas que utilizamos en el mundo es tan mínima que no hay ningún proceso puesto para reciclar. Conozco a alguien que lo está haciendo pero es anecdótico.
- ¿Cuántos años pueden durar la vida normal de un objeto?
LH: Depende también un poco del trato que le das. Por ejemplo, en el horno recomendamos no ponerlo muy cerca del fuego.
XC: En los moldes de pastel hicimos tests con los industriales, porque hacíamos de grandes dimensiones para las pastelerías, la industria, etc., canal de hostelería también, y llegábamos a los 3000 usos. Pero claro, esto es uso intensivo. Rellenado y desmoldeo a diario, etc. Luego empezaban a quedar un poco más acartonados. Pero esto es para uso superintensivo.
- Pero yo estoy hablando de trato bueno y en una casa.
LH: Por ejemplo, el uso del estuche en microondas es un uso muy poco dañino.
- ¿Cómo hacéis el test para comprobar la resistencia antes de poner el producto a la venta? ¿Qué pruebas tiene que pasar?
LH: Bueno, primero hay una gran selección. Es decir, para sacar unos diez, quince, veinte productos al mercado se generan unos 5000 conceptos. Eso es la selección natural de Lékué. Pero al menos lo hacemos sobre papel porque un dato curioso es que de 100 productos que salen al mercado destinados a las grandes superficies 90 mueren durante el primer año. Nosotros lo que procuramos es que nuestros productos que no tendrían éxito, que al menos mueran sobre papel o sobre prototipo.
Hasta que un producto sale de Lékué ha sido mirado muchas veces con muchos ojos críticos.
XC: Ayer en la entrevista, que me hicieron del periódico, me preguntaban: “Bueno, y ¿qué ratio tenéis de productos fracasados en el mercado?” Yo me quedé parado. Dije: “¡Ostras! Pues no tengo ni idea.” Empecé a buscar en mi mente y no recuerdo ninguno que hayamos lanzado en los últimos cinco años que haya sido un fracaso. Y dije: “¡Ah sí!, es verdad, el primero que lanzamos,” porque nosotros compramos la empresa hace cinco años. El primero pues sí, porque se habían hecho. Ya estaban preparados y no sé que, y no estaban ni estudiados. Estaba hecho con otra filosofía. Con lo cual, al cabo de un año lo sacamos porque no era un producto Lékué.
- ¿Y en cuanto a que un cocinero pruebe el prototipo?
LH: Estamos en continuo contacto con cocineros pero sí que quisiera contar una anécdota. Un antecedente del estuche de vapor. Sí, que llegó a ir a feria, pero era un fracaso y rápidamente se escondió debajo del mostrador.
XC: Sí, porque vimos que no era el producto Lékué. No se entendía, no correspondía a lo que nosotros queríamos transmitir.
Contestando a tu pregunta, nosotros trabajamos con varios cocineros a los cuales damos el producto a testear pero en fase prototipo y lo testean, lo prueban. Muchas veces lo tenemos que cambiar porque te dicen: “esto yo no le veo el uso que tú me dices.” Pues bueno va, tienes que cambiarlo. Eso por un lado. Con lo cual, ya hay unos test para entender bien el uso de los productos y si verdaderamente es lo que nosotros pensamos. Y luego, desde el punto de vista sanitario, nosotros los productos que hacemos, los enviamos a laboratorios externos. Tenemos que pasar unos tests porque entran en contacto alimentario y regularmente cada año. Todo lo que hacemos tiene que pasar un test de laboratorio. Los tenemos registrados, sobretodo porque para vender fuera tienes que enviar los tests y ahora yo ya me planteo ponerlo aquí dentro, en el empaquetado porque ya dices directamente que estás seguro de lo que haces.
- Trabajáis mucho el marketing en sí, con el producto. Es decir, todo en conjunto.
XC: Ya lo explicaré dentro pero, Marketing para nosotros es el corazón de nuestra empresa. O sea, es una empresa que está gobernada por marketing. Está llevada desde el marketing. Con lo cual, cuando diseñamos, cuando pensamos, todo lo estamos pensando cómo lo va a usar el consumidor, cómo lo tiene que exponer el punto de venta. Porqué un consumidor que entra en los puntos de venta donde nosotros estamos, tiene que sentir atraído por nuestro producto. Y si ya lo empiezas de esa manera, ya nace así el producto. Ya forma parte de su ADN. Luego todo el resto es consecuencia de ello y ya no hacemos las cosas en el último momento. Todo se va trabajando de entrada; dónde estará, qué recetas tendrá, cómo lo comunicaremos. Tenemos videos en todos los puntos de venta, que les regalamos nosotros las pantallas pequeñitas para que la gente lo entienda, hacemos constantes demostraciones con cocineros…
Es la manera que tenemos de comunicarnos. Nosotros somos pobres, no podemos hacer publicidad en la televisión. Lo hacemos de esta manera. Muy bien enfocado y no gastamos más de lo debido para hacerlo tal y como creemos que nos funciona.
- Para terminar quería mirar hacia el futuro, hacia dónde va vuestro siguiente paso. Vuestros productos expresan alegría y colores, la convivencia de cocinar y aprender a cocinar. ¿El reto siguiente cuál es? ¿Cómo veis el futuro?
XC: El reto siguiente está muy lejos porque aún este reto no lo hemos terminado, o sea, nuestra aspiración de tratar de transformar la cocina, de facilitar la cocina, de hacerla mucho más atractiva, mucho más sexy como decía Luki también. Aún nos queda un espacio muy largo por recorrer porque aún entendemos que hay mucha tecnología hoy que usamos para otras cosas que en la cocina no la estamos usando y hay muy poca innovación o creatividad para hacer la cocina fácil o atractiva. Con lo cual, quedan años de trabajo antes de acabar con esto.
Sin querer explicar demasiado, un sueño mío es, si tú ves la película de Ratatouille. Al final es que hay una rata que es la que le enseña a cocinar y le hace cocinar y la rata es la que mueve todos sus pasos, sus movimientos. Yo aspiro un poco a ser esta rata. Nuestra aspiración es convertirnos en esto para los consumidores pero esto es apropiarme de algo que no es mío porque esto era de Disney pero sí que cuando ves aquella película dices: “Es que es muy claro, clarísimo.” Lo único es que hay que ser suficientemente creativo y tener suficientemente claras las ideas para tirar en esta dirección. Con lo cual, de retos aún no me los planteo. Están aún tan lejos que nos queda mucho camino por recorrer.
- Luki, ¿tú estás de acuerdo?
LH Totalmente. Yo aspiro a entender cada vez más los mecanismos de la creatividad. Es decir, me gustaría, a parte de desarrollar cada producto en concreto, entender la creatividad, testearlo y poder garantizar cada vez, tiros más certeros. Es decir, si ahora el porcentaje de proyectos que se quedan en el papel está en un 90, me gustaría bajarlo hasta el 75. La aspiración a beneficio compartido: que el consumidor se beneficie, que yo me beneficie porque tengo que invertir menos tiempo y que la marca se beneficie por tener productos en las estanterías y que vayan rotando.
Texto: Halldóra Arnardóttir, Doctora en Historia de Arte.
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