Alberto Mélida, corresponsal español del programa PRINCE y uno de los ponentes en la mesa redonda de “La comunicación institucional”, nos explicó cómo la Unión Europea fomenta una amplia comunicación a toda la sociedad, que incluye el público más joven. Utilizando la nueva tecnología para este compromiso, lo que intentan las instituciones es fomentar que las consultas públicas sean cada vez más abiertas y participativas.
- Te doy la bienvenida al Observatorio de Diseño y Arquitectura, Alberto Mélida. Antes de centrarnos en temas de comunicación, quería preguntarte: ¿En qué consiste tu trabajo como corresponsal español del programa PRINCE (Programa Información Ciudadano Europeo)?
Lo que se intenta en este programa es organizar campañas de información para acercar la ciudadanía a las distintas prioridades de la Unión Europea y de la Comisión Europea que han ido evolucionando. Se intenta que las líneas prioritarias cada vez sean menos, para poder comunicarlas mejor y de forma más clara.
Desde la Representación, lo que se hace es organizar actividades, bien destinadas a los medios de comunicación o a la ciudadanía en general. Yo colaboro con ellos sacando adelante iniciativas y asesorándoles en las que vienen impulsadas de Bruselas, pero hay que adaptar a la sociedad española.
La comunicación institucional, en los últimos años, se ha transformado bastante. La forma que tenían las instituciones de comunicarse con la ciudadanía era principalmente a través de los medios de comunicación. Hoy en día, las nuevas tecnologías permiten que esta comunicación sea mucho más interactiva. La Comisión Europea y las instituciones pueden dirigirse directamente a los ciudadanos. Por ejemplo, buena parte de los comisarios salientes, tenían un blog. Es una nueva forma de comunicación que ya no necesita la prensa, el papel del periódico o el periodista. No se puede llegar a todos, porque no son medios masivos, pero a unos ciudadanos sí, que se informan e interactúan a través de estas nuevas formas de comunicación.
Esto permite que la información sea bidireccional. Antes, salvo en las elecciones o a través de encuestas, era mucho más difícil para el ciudadano que manifiesta su preocupación y prioridades a los dirigentes. Hoy en día todas estas nuevas formas de comunicación permiten que se pueda hacer llegar de manera más directa. Un buen ejemplo son las consultas públicas. Desde siempre la Comisión Europea, antes de iniciar una legislación sobre cualquier tema, formulaba una consulta pública donde las instituciones y las partes interesadas podían dar su opinión, sus preocupaciones y sus puntos de vista. Ahora, con las nuevas tecnologías, estas consultas públicas tienen una dimensión mucha más abierta, ya no sólo con los grupos de interés y de presión, que están bien informados y que tienen acceso a estas fuentes de información, sino que toda la ciudadanía a través de la página web puede participar. Lo que intentan las instituciones es fomentar que estas consultas públicas sean cada vez más participativas.
- Esta parte de la participación ciudadanía es relativamente nueva, es la participación cultural. La Unión Europea fue originalmente construida como una unión económica.
Es muy interesante la historia de la evolución de la Unión Europea, desde la declaración Schuman y el Tratado de Roma, o la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Era una cosa principalmente económica, pero con un simbolismo muy grande, por lo que representaba el carbón y el acero en la postguerra mundial. Pero desde ese punto originario hasta donde hemos llegado ahora, la Comisión Europea y las Instituciones Europeas legislan sobre muchos más temas, tienen mucha más responsabilidad, mucha más influencia. Este aumento de capacidad y de influencia tiene que ir acompañados de un incremento de los mecanismos democráticos de control. Ya es cada vez menos inter-estatal, cada vez tiene más importancia la parte ciudadana, el Parlamento Europeo.
Después del Tratado de Lisboa se instaura la posibilidad de la iniciativa ciudadana europea. Son más las herramientas ciudadanas, y las instituciones europeas cada vez hacen más esfuerzos por comunicar lo que hacen porque, el ciudadano tiene derecho a estar bien informado de qué es lo que están haciendo las instituciones. Por otro lado, cada vez más, las instituciones se preocupan por escuchar, tratar de interpretar y crear mecanismos para que la ciudadanía pueda dar su opinión sobre los distintos temas que vayan surgiendo.
Te puedo poner un ejemplo: precisamente este mes de enero, desde la representación de la Comisión Europea de España, hemos hecho un proyecto piloto para utilizar las redes sociales, en este caso Tuenti, que es la más conocida entre los jóvenes españoles, en una consulta pública. Así, participó un público que normalmente no se interesa por los temas europeos y en general está muy centrado en las redes sociales, esto jóvenes no son usuarios habituales de telediarios o lectores de periódicos. Hemos intentado llegar a ellos y conseguir que participen en una consulta pública que se abrió en enero. Es una consulta pública UE2020 que es una consulta que va a decir la estrategia económica de la Unión Europea para los próximos diez años. Lo que hicimos fue invitar a los jóvenes a participar en esta consulta y a dar su contribución. El resultado fue muy positivo.
Hace poco que se presentaron los primeros resultados y de las 500 contribuciones individuales, unas 200 de ellas eran de gente de España. Seguramente buena parte se había motivado a través de esta campaña de red social en Tuenti.
En estos momentos estamos empezando y vamos aprendiendo. Intentamos a llegar a la gente a través de las canales en los que realmente pasan la mayoría de su tiempo.
Y, si hay que ir a las redes sociales, luego hay que ir a posteriori a analizar esas contribuciones. Las que están bien argumentadas y estructuradas serán tenidas en cuenta, pero incluso las que no sean tan interesantes del punto de vista que es la propia consulta, nos da una cierta idea, a través de los comentarios, incluso los más negativos son interesantes, para saber los que no les gusta y por qué no les interesa.
- Esto enlaza a la siguiente reflexión del significado de la frase “Europa está en manos de los jóvenes”, anunciado en la página web de la Unión Europea. Como has comentado antes, con las nuevas tecnologías, los jóvenes tienen una acceso fácil a la toma de decisiones, más que otra generación que no utiliza las herramientas como Tuenti.
Exactamente. Hablando del caso de España, la percepción que existe entre los adultos respecto a la Unión Europea es, en general, bastante positiva. Tenemos mucha memoria histórica. Para la gente que vivió en la transición, o que tiene memoria de ella, la Unión Europa era el referente de democracia, el modelo para las instituciones.
Luego, hemos tenido una etapa, desde que hemos entrado en la Unión Europea, donde la cantidad de fondos ha sido tan grande que, para mucha gente, identificamos la bandera Europea con el cartelón de unas obras o de una depuradora, financiada con fondos europeos. También, muchos temas relacionados con la protección del medio ambiente, en el caso de España, vinieron con la legislación europea. Es decir, nuestra protección medio ambiental era mucho menor antes de entrar en la UE.
Hay cosas positivas que tenemos en mente los que somos un poco más mayores, pero para la gente que tiene ahora 18 años, que nacieron ya dentro de la Unión Europea y prácticamente no saben lo de la peseta. A esta gente no le sirven los argumentos antiguos. No podemos sólo hablarles sobre paz y democracia porque ellos nacieron con ella. No les puedes hablar del Euro porque han sólo vivido con él. Tampoco puedes hablar con ellos a través de los medios tradicionales o con un lenguaje muy burocrático.
A veces hay problemas de comunicación que surgen porque tenemos instituciones muy complejas y que no se conocen bien. También, tenemos un lenguaje muy críptico que es muy difícil entender para los que no están habituados. Y tenemos un sistema de legislación que es lento. El procedimiento de decisión y las instituciones no es tan fácil de comprender, como la separación entre el poder legislativo o ejecutivo y judicial, que más o menos todos entienden aunque no hayan estudiado derecho.
Pero ¿qué es la Comisión, el Consejo Europeo o el Consejo de la Unión Europea? Son instituciones diferentes que suenan casi igual. El procedimiento de toma de decisiones, donde la Comisión propone y las propuestas tienen que pasar por varias lecturas antes de entrar en vigor, es un proceso complejo, muy largo y lento.
Es difícil de explicar pero, cada vez más, las cosas se deciden así y es importante que la gente sea conciente, porque muchas veces las noticias salen en los titulares cuando ya se están aplicando en España, o cuando se vota en el Congreso de los Diputados. Pero, esta noticia, donde se ha debatido y decidido realmente, ha sido en el parlamento Europeo, igual tres años antes, aunque en aquel momento no generó titulares. Si no conseguimos llegar al ciudadano, estamos generando un déficit democrático.
- Para terminar, ¿En qué consiste la campaña del Gobierno de España sobre asuntos de la UE “Hablamos de Europa”?
La campaña, “Hablamos de Europa” es una campaña que es una iniciativa del Gobierno de España en colaboración con las instituciones Europeas. Surge del acuerdo al que llegaron los estados al darse cuenta que la comunicación Unión Europea no podía venir sólo de Bruselas, tenían que ser los propios gobiernos los que se implicaran en comunicar y en explicar lo que se hacía en Europa. Por eso surgió “Hablamos de Europa”. Tenemos una estrecha colaboración entre las Instituciones Europeas y el Gobierno de España. Ahora, con la presidencia, mucho más, para organizar actividades y fomentar que se hable realmente de Europa, que se debata y que se reflexione.
- ¿Hay un sueño de España dentro de Europa?
Es una presidencia muy complicada porque hay muchos factores que son nuevos. Tampoco se puede juzgar las presidencias por los titulares y por las fotos. Una presidencia es realmente una carrera de relevos, pero de relevos y de fondo a la vez. Por ejemplo, puede ser que no se apruebe la directiva del suelo y parezca que no hay grandes avances en protección del medio ambiente. Pero hay que tener en cuenta que desde que se empieza a trabajar en una gran directiva, hasta que se aprueba, pueden pasar 3 o 4 presidencias. No podemos pensar que el último que se aprueba es el que se pone la medalla. Todos han hecho su trabajo. Muchas veces unas presidencias rotatorias pueden parecer gris porque no ha generado grandes titulares o fotos vistosas, pero sí que podrían haber sido presidencias muy productivas desde la perspectiva de la carrera de fondo.
En el caso de España con una Comisión nueva, con un cambio de tratado, con un Parlamento Europeo que sólo lleva medio año, son factores que no favorecen la adopción de grandes acuerdos, pero aún así, todo está por ver. Es muy pronto aún para evaluarlo.
Texto: Halldóra Arnardóttir, Doctora en Historia de Arte.