Este "Viernes del diseño" estuvo dedicado al trabajo de la interiorista murciana Aurelia González, enfocando especialmente a su recién terminado restaurante, la Pequeña. Acompañada por su cliente y el propietario del local, los dos explicaron generosamente sus compromisos con el proyecto y la colaboración durante el proceso de la obra.
- Aurelia, te doy la bienvenida al Observatorio de Murcia. Antes de comenzar nuestra conversación hacia tu forma de trabajar, sería interesante saber dónde estudiaste Interiorismo, y qué te llevó a elegir esta profesión.
Elegí esta profesión, creo que por vocación, desde muy joven me han interesando la arquitectura, el diseño, el diseño interior y la decoración. Todo lo que tenía que ver con cambiar o adaptar espacios.
Me formé entre París y Murcia, aunque creo que la formación nunca acaba.
- Cómo definirías Interiorismo? Has hablado de espacios y decoración, pero ¿hay algo más?
Decoración viene de “decoro” y la palabra decoro significa “lo que conviene”. Se trata de adaptar los espacios a la conveniencia que su uso requiere. No es más que eso. Sin duda hay muchos caminos para llegar a esa meta, y explorarlos, como en cualquier disciplina es muy interesante.
- ¿Y esto lo busca el cliente en general? O quizás, ¿Estilos? ¿Un aroma? ¿Quiere ser moderno, contemporáneo?
Creo que es más complicado saber encargar el trabajo que, a veces, hacerlo. La mayor parte de clientes tiene una vaga idea de lo que quiere, o mejor, de lo que necesita, por eso es tan importante la empatía y la confianza en el proceso de creación del proyecto, porque es ahí cuando salen a la luz las directrices adecuadas para desarrollar el encargo.
Cada cliente tiene un estilo de vida, o de entender la vida., necesidades o fantasías distintas, desentrañarlas a través tanto lo que cuentan como de lo que no se dice, es el principio del proceso.
- En relación de una reforma de su casa, ¿en qué consiste la conversación con el cliente? Seguramente es muy distinta cuando es hacer un bar o una peluquería. ¿Cómo entiende “el hogar” y qué términos utiliza para explicar sus deseos?
La mayor parte de las veces, se empieza por enumerar las necesidades, y de ahí los objetivos a cubrir. A veces se pretenden imposibles, pero con el diálogo siempre se llega a acuerdos coherentes. A veces, todos nos obsesionamos con cosas que tienen mucha menos importancia de la que aparentan, y eso nos impide tener una visión más abierta de la situación, por eso la mirada de un profesional relativiza los miedos y ayuda a alcanzar esos objetivos.
Cuando se trata de hacer un local comercial, las prioridades son muy distintas a las que requiere una vivienda, sin duda. Lo que no cambia es el esfuerzo inicial en tratar de ver qué es lo que el cliente necesita, aunque ni él mismo sepa trasladarlo con claridad.
El éxito de un proyecto depende tanto del cliente como de tu esfuerzo. El cliente que sabe en qué consiste tu trabajo y que es consciente de que te necesita, está mucho más cerca de cumplir sus objetivos que el que pretende competir con el profesional en todo momento. Hacérselo ver, a veces es complicado.
- A continuación, quería reflexiones sobre el por qué la presentación de casas en revistas son como una galería de arte. Aquí me refiero a los colores y la “exposición” de los objetos/pertenencias, y al cliente que no se ve. Estas viviendas están vacías de personas, los usuarios.
Bueno, creo que cuando vemos las fotos de las casas publicadas en las revistas, aunque no veamos a los propietarios, es fácil deducir qué tipo de personas viven allí. Los objetos, los muebles que elegimos para vivir, dicen mucho de nosotros.
Por otra parte, la divulgación de estos trabajos es muy estimulante. Para el cliente, que Puede ver proyectos terminados, con soluciones arriesgadas y atractivas, aunque en determinadas ocasiones sea un arma de doble filo.
- Es como si nadie viviera en estas viviendas.
De alguna manera, se trata de mostrar el continente. Lo interesante es ver el proceso que ha llevado a tomar las decisiones que vemos en el resultado final. Por otra parte, al igual que las fotografías de las modelos en las revistas de moda, se trata de enseñar la imagen más atractiva, la más seductora y la que explique en un solo golpe de vista algo atrayente.
No se trata de mostrar la verdad, sólo el espíritu.
- En este contexto, de cómo se siente en un espacio interior, los materiales constructivos tienen mucho que ver. Cuando piensas en ellos conceptualmente, ¿piensas también con los cinco sentidos, la vista, el juego de sonidos, o incluso olores?
Claro, al fin y al cabo todos los trabajos acaban siendo un puzzle de materiales que hay que ir coordinado. Prever cómo se van a comportar ante la luz, el sonido, el uso y el paso del tiempo es importante. Elegir los materiales adecuados es vital para la vida del proyecto.
Afortunadamente, cada vez hay más materiales nuevos a nuestra disposición, y eso facilita mucho las cosas. Aunque, siempre que puedo, intento utilizar los más cercanos. Hace poco, ha surgido un movimiento que llaman “los 50 km”. Tiene poco que ver con mi profesión pero, se trata de cocineros que han decidido cocinar con productos que puedan encontrar no más lejos de 50 km de sus fogones. Es una utopía, pero también una manera comprometida de potenciar los productos autóctonos prescindiendo de transportes desmesurados, explotaciones descontroladas etc.
Insisto en que es utópico, pero como todo lo utópico, tiene algo que atrapa, y que quizás, no sea tan loco.
- Trabajar con los cinco sensaciones es algo importante en restaurantes, como en tu recién terminado restaurante, “La Pequeña” Por ejemplo, el eco influye mucho a la ahora de trabajar, el bien estar de todo el personal y no sólo de los clientes.
Todo lo que es impuesto es agresivo, sin duda, y el sonido especialmente.
Es difícil controlarlo, porque además, somos un pueblo muy ruidoso. Los españoles hablamos alto, nos gustan las reuniones con muchos amigos y celebrar. No le tenemos miedo al ruido, por decirlo de alguna manera, y manejar esto en locales públicos siempre es un reto.
Amortiguar tanta pasión es complicado, a veces. Pero necesario si se persigue conseguir un ambiente medianamente agradable.
- Para concluir, en la introducción de esta conferencia, se destaca el valor educativo de tu trabajo. Después de haber trabajado muchos años en Murcia, ¿qué diferencias has notado en los ciudadanos al percibir el entorno? O ¿de los oficios?
Poco a poco creo que el cliente se va dando cuenta de que contar con profesionales, siempre resulta mucho más fácil y más ventajoso. Se empieza a valorar nuestro servicio no como un gasto, sino como una inversión, y eso hace que este cambio de mentalidad, dibuje también la ciudad que nos rodea…
No hace tanto tiempo que contratar a un decorador o a un diseñador gráfico, a cualquiera que tuviera que ver con el diseño era poco más que una frivolidad, afortunadamente esto está cambiando.
- Estás muy generosa en aconsejar clientes pero ¿Puedes aconsejar a los diseñadores jóvenes que están empezando su trayectoria?
Les diría que la trayectoria es larga, pero muy interesante. Es un oficio que se aprende muy poco a poco, que en realidad nunca se acaba de aprender. Cada obra es un empezar de nuevo y creo que ahí radica su encanto.
Texto: Halldóra Arnardóttir, Doctora en Historia del Arte