Lugar: Escuela de arte y Superior de Diseño de Murcia
El encuentro con Rafa Vinader y Alejandro Sánchez, dos jóvenes diseñadores murcianos, fue muy especial. El salón de actos estuvo lleno de expectación por recibir estos dos anteriormente estudiantes de la EASD en Diseño de Producto, que ahora están aprovechando sus oportunidades en el extranjero.
Rafa Vinader explicó su experiencia de encontrarse en el mundo laboral y ¿qué significa el diseño para él? Para contestar a esta pregunta nos llevó a un viaje muy alegre donde sus diseños expresaron los conceptos de: mejorar + redefinir + hacer sonreír + la búsqueda de bellezas + crear sistemas + emocionar. Ingredientes que para él son fundamentales para llegar a un resultado innovador.
- Rafa Vinader, te doy la bienvenida al Observatorio de Diseño y Arquitectura en Murcia. Antes de reflexionar sobre tu trabajo y tu forma de trabajar, veo que “has vuelto a casa”. Estudiaste aquí en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Murcia hace unos años (2006).¿Qué memorias llevas contigo de estos años?
Tengo muy buen recuerdo de esta escuela, fuimos la primera promoción de diseño de productos, no existía la carrera como tal antes de nosotros, y éramos sólo ocho personas.
Esto significa un lujo para cualquier estudiante, además los profesores tenían mucha ilusión en el proyecto de crear la diplomatura de Diseño Industrial.
Recuerdo como si fuera ayer el primer día de clase del primer año, cuando Javier Mañas, a modo de introducción, nos habló de la hermenéutica del Diseño, o lo que es lo mismo, el papel mediador del diseñador entre usuario y industria. Despertando un interés, que en mi caso, ha derivado en vocación.
También recuerdo discursos apasionados de Juan Francisco Abad sobre las propiedades físicas de la madera y cuando nos enseñaba a relacionarnos con las máquinas del taller a través de la vista, el oído y el olfato.
Fueron años muy intensos y nos sentiamos como en familia.
Me siento como si, sin haberlo planeado, cada paso que he dado me hubiera permitido dar el siguiente y sin duda fue en esta escuela donde empecé mi aventura.
- Dices que no sabías nada sobre el tema. ¿Cómo lo elegiste?
Tenía claro que quería hacer algo creativo, algo relacionado con el arte o la creación, porque siempre me gustó dibujar, hacer esculturas, construir aviones... Siempre me interesó el mundo de la invención.
No conocía las diferentes categorias, ni donde está la barrera entre el Arte y el Diseño. Es necesario aprender cuáles son las barreras para después respetarlas o romperlas... Elegí Diseño de Productos casi por accidente, pero toda casualidad tiene una causa, y esta no podía haber sido más acertada.
- Ahora estás en Londres. ¿Este salto de ir a Londres desde Murcia, fue directo o hiciste escala en otro sitio?
Fui a Milán antes, un par de años, porque terminé aquí la carrera y me sentía poco preparado. No porque la escuela fuera mejor o peor, sino porque yo pienso que nadie cuando termina la escuela está listo para trabajar, porque a trabajar se aprende trabajando. El único modo es hacer un “internship” en algún estudio, si es pequeño mejor, para estar de verdad involucrado en los proyectos.
Por estos motivos me fuí a Milán a hacer un Master en la Scuola Politécnica di Design junto con Alejandro Sánchez (compañero de carrera). Fue una gran experiencia, en el Master había estudiantes de todo el mundo: gente que venía de Japón, de Tailandia, U.S.A... todos los rincones del mundo.
Esto resultó ser incluso más enriquecedor que el curso en sí mismo, conocer diseñadores que tenían otra forma de entender el mundo, otra forma de trabajar.
Terminado el curso necesitaba experimentar el Diseño en el mundo real, fuera de la atmósfera protectora de la escuela. Por esto entré a trabajar con Francesco Castiglione Morelli, que es un estudio pequeño (4 personas) donde desarrollaban impresoras para Epson y otros productos de consumo masivo.
El trabajo para Epson no era un trabajo ingenierístico sino conceptual. Centrado en la experiencia y la percepción del usuario con el exterior y la interface de las impresoras. Esta fue la primera vez que tomé contacto con una empresa real, nos reuniamos una vez por semana con los japoneses de Epson para exponer nuestras ideas y yo tenía el privilegio de estar presente y ver como reacciona una multinacional ante ideas salidas de mi cabeza.
Después de esto fuí a trabajar con Odoardo Fioravanti, estudio donde se desarrollan sobre todo piezas de mobiliario. Considero que fue un buen movimiento ya que es importante hacer diferentes experiencias y ver cómo funcionan diferentes estudios.
Tengo un gran recuerdo de mi época en Italia, mantengo y cuido todas las amistades y les visito a menudo, ya que por nuestro trabajo, Milán es un destino habitual.
- Son lugares muy distintos: Milán, como capital del diseño industrial, Londres, como un centro y conjunto de culturas y Murcia, tus orígenes. ¿“Es viajar una inquietud que llevas en la sangre?
Sí, son lugares muy distintos y cuanto más viajas más ganas de conocer lugares y gente te entran.
Hace cuatro años nunca habría pensado en ir a Londres, pero de algún modo es como si todo lo que he hecho en la vida me hubiera llevado a donde estoy ahora mismo.
La vida no se puede planear. Sucede así, pero es una satisfacción comprobar que vas hacia algún sitio.
- ¿Puedes destacar algunas de las diferencias de trabajar en Milán o en Londres?
Hay muchas diferencias. En Italia existe el “diseñador estrella”, que es un poco el creador, como la cabeza del estudio. Donde aunque todo el mundo aporte, solo uno da la cara para la foto. Creando una falsa ilusión de glamour que funciona bien a nivel de prensa.
Yo tuve suerte estar en dos estudios relativamente pequeños y verme involucrado en procesos creativos. Además el ambiente de trabajo es más relajado, se cocina todos juntos, haces amistades, pausa para cigarrillo cada hora, máquina de café dentro del estudio, vas con ellos los fines de semana, sales con ellos...
En Londres es muy diferente. No se mezcla mucho lo profesional y lo personal.
Héctor, sin embargo es español y aunque lleva 12 años en Londres, mantenemos costumbres mediterraneas como la de sentarnos juntos a comer algo que hemos cocinado en casa. (En Inglaterra gran parte de la gente come un sandwich encima del teclado de su ordenador)
Mucha gente aquí vive por y para el trabajo. Por eso he tenido suerte de encontrar un estudio como el de Héctor, donde además de hacer Diseño para grandes empresas, encontramos tiempo para relajarnos.
- Entonces, ¿estás contento trabajando en Londres?
Sí, estoy muy contento porque me gusta mucho el estudio y el trabajo que hacemos.
Lo único es que no podría vivir en Londres toda la vida, la vida es demasiado rápida, el stress se ve en las caras de la gente en el metro. Resulta una gran experiencia profesional si lo haces durante unos años. Pero al final, la calidad de vida no es la deseable.
Creo que por esto es muy bueno viajar y conocer nuevos lugares, te da perspectiva y aprendes a valorar que es lo que tu consideras importante.
- Pero Londres es una ciudad que te acepta como eres. Es decir, que te sientes no como extranjero, sino que formas parte de ella.
Sí, lo bueno de Londres es que no hay mucha gente que sea de Londres. Es decir, todo el mundo está viviendo una “aventura” lejos de su país. De modo que nunca te vas a sentir excluido, porque tu compañero de habitación, o de trabajo, va a ser polaco, italiano o alguien de Filipinas... Esto para mi es lo genial de Londres, es algo así como vivir rodeado de gente de todo el mundo, donde no hay relación entre tu raza o nacionalidad y tu clase social.
- Ésta es otra época de tu vida.
Sí, aún me gustaría conocer nuevos lugares y culturas.
- ¿En qué estáis trabajando allí ahora?
Hemos presentado, hace pocos meses, un taburete para Gandía Blasco y hay otra pieza de camino. Por otro lado tenemos varios proyectos de iluminación entre manos, pero no se pueden desvelar hasta que no se presenten...Os mantendré informados!
- ¿Dónde producís los prototipos, en el estudio?
Sí, hacemos maquetas de cartón básicas, solamente para comprobar las proporciones, y usamos mucho el ordenador para generar simulaciones 3D que posteriormente se imprimen en “rapid prototyping”, en cualquier caso es siempre un trabajo conjunto con el cliente.
Hace poco desarrollamos un puff para la empresa Gandía Blasco y tuve que aprender a coser a máquina para desarrollar prototipos de tela.
Eso es lo bueno de mi trabajo, cada semana cambia el proyecto y tienes que informarte de nuevas tecnologías, materiales y aprender nuevas cosas.
- ¿La fábrica está allí en Inglaterra?
No, Gandía Blasco es una empresa valenciana, son líderes del sector de mobiliario para exterior. Trabajos para empresas de todo el mundo y muchas españolas por supuesto.
- ¿Y vais vosotros a la fábrica?
Sí, es necesario e importante visitar las fábricas y conocer a nuestros clientes y sus medios productivos. Aunque internet nos permite comunicarnos de modo muy fluido y ahorrar mucho tiempo y desplazamientos.
Otro punto de encuentro son las Ferias del Mueble: Milán, París, Frankfurt (iluminación) y Londres. Es una buena oportunidad para hablar en persona con distintas empresas en un mismo día.
- ¿Presentáis vuestro trabajo en las ferias?
En el sector del mobiliario sí. El trabajo es muy variado: mueble, iluminación, objetos pequeños, instalaciones artísticas y diseño de espacios. En el sector del mueble es muy importante la presencia de tu empresa en las ferias internacionales.
- Para concluir, ya que estás aquí en tu escuela y vas a hablar a los alumnos que un día saldrán, ¿qué consejos tienes para ellos?
Pues mi consejo es que crean en sí mismos, que no tengan miedo. Porque, a veces tenemos el complejo de España y el complejo de Murcia, dentro de España.
Yo recuerdo cuando era estudiante y pensaba que por estar en Murcia partíamos con desventaja respecto a escuelas de Barcelona o Valencia, o que en otros paises todo funciona mejor.
Pero viajando me ha dado cuenta de que es una mentira, los concursos de diseño son para todo el mundo, la participación, abierta. Las empresas quieren buen diseño y a menudo no importa de dónde proviene. Además en Europa la percepción de España en materia de Diseño es muy buena, nos consideran un país emergente, con gran personalidad y sentido del humor.
Sólo hace falta creer en tu trabajo, armarte de valor y llamar a la puerta de los estudios o de las empresas.
A mi me ocurrió esta anécdota: Francesco me envió un e-mail falso haciendose pasar por mi escuela de Milán, me ofrecian una entrevista con Patricia Urquiola para un puesto de prácticas remuneradas. Yo que soy muy inocente, lo creí y me planté ahí con mi ordenador, con la suerte de llegar a conocer a Patricia en persona y llegar a hacer la entrevista. La cual fue bastante bien además.
Eso me sirvió como prueba de que hay que echarle morro a la vida y llamar a la puerta que sea necesaria. Porque nadie va a llamar a la puerta de tu casa con el trabajo de tu vida.
Texto: Halldóra Arnardóttir, Doctora en Historia de Arte.